lunes, 1 de julio de 2013

CAMBIA TU VIDA, CAMBIANDO TUS CREENCIAS

“Cuando no se tiene imaginación, morir es poca cosa.
Cuando se tiene, morir es demasiado”.
Louis-Ferdinand Céline, Viaje al final de la noche.

PARA CAMBIAR TU VIDA, TIENES QUE “CAMBIAR TUS CREENCIAS”

Una de las razones más importantes por lo que la mayoría de las personas no cambia tan fácilmente es sin lugar a dudas por sus CREENCIAS, en fin de año, muchos de nosotros nos hacemos una cantidad importante de propósitos, los cuales se hacen con el mejor deseo de realizarlos, he aquí algunos ejemplos:

¿El próximo año voy a ponerme a dieta?, ó
¿voy a ponerme a hacer ejercicio?, ó
¿voy a dejar el tabaco?, ó
¿el año entrante voy a estudiar otro idioma?
¿voy a conseguir un mejor empleo?, ó
¿voy a tomarme unas vacaciones merecidas, etc.

¡Y que sucede¡, está comprobado que los gimnasios se llenan en enero y se desocupan en febrero, si acudes a los parques públicos sucede lo mismo durante las primeras semanas del año se puede observar a una gran cantidad de personas haciendo ejercicio, solos o con la familia y que es lo que vemos un mes más tarde, todo vuelve a la normalidad.

Se me ocurre una pregunta importante: ¿qué es lo que hace que a veces nos cueste tanto generar un cambio, desde dejar de fumar hasta dejar un trabajo que no nos tiene contentos y en el que nos sentimos mal?

Porque insisto en que, si aspiramos a mejorar nuestra vida, debemos no sólo escucharnos, sino plantearnos un cambio...

Según mis estudios sobre el cerebro, la explicación hay que buscarla en el inconsciente. Seguro que has oído cientos de veces esta palabra, pero ¿sabes realmente qué es y cómo funciona el inconsciente?

Te diré lo que explican los manuales.
El inconsciente es tu gran almacén de ideas, impulsos, temores. Es tu parte más perseverante: actúa con absoluta fidelidad, siguiendo el programa de lo que Él ha interpretado que es tu deseo. Su característica principal es que tiende por todos los medios a satisfacer las consignas que le son dadas, sin plantearlas, sin ponerlas en duda. En cierto modo, su funcionamiento es simplísimo, puramente mecánico, como el software de un ordenador.
¿Cómo llegó esa programación?
Nuestro sistema de creencias empieza a forjarse cuando somos niños y está en función de nuestro entorno, familia, amigos, colegio, televisión, país, cultura,........ Si a un niño le dices mil veces en el colegio que es un inútil porque siempre saca ceros en matemáticas, el niño no solo creerá que es inútil en matemáticas seguramente se auto-etiquetará así mismo como inútil para todo en la vida. Es lo peor que le podemos hacer a un niño, condicionar su sistema de creencias de manera equivocada, limitante y negativa.

Las creencias incorporadas como verdades por el inconsciente en tu infancia, hasta los cuatro años, tienden a perpetuarse a menos que las veas y decidas revisarlas conscientemente. Son resultado de una sugestión, de la aceptación de un hecho dramático como verdad irrebatible, porque en ese momento eras demasiado pequeño para poner ese mensaje en tela de juicio y rechazarlo o redefinirlo.
—Si te dijeron que triunfarías y eso fue aceptado por tu inconsciente... quedaste programado para ello.
—Si te dijeron que fracasarías y eso fue aceptado por tu inconsciente... quedaste programado para ello.
El inconsciente busca dar salida directa, respuesta directa a estas verdades aceptadas aunque vayan en contra de tu deseo consciente de hoy. Además, el inconsciente no conoce descanso, trabaja de día conduciendo tus percepciones e interpretaciones, y de noche a través de los sueños.
Tu parte consciente sólo está activa cuando realmente estás en actitud lúcida, crítica, muy despierto... lo cual se da con mucha menor frecuencia.
Como ves, el inconsciente es mucho más poderoso que el consciente simplemente por su poder de perseverancia, de actuación ininterrumpida, de actividad constante sin cansancio ni desgaste. Y porque contiene un volumen de información y conocimiento fabuloso, inimaginable: todo lo que has vivido está registrado en él, absolutamente todo.

Tenemos que volvernos conscientes de nuestras creencias, y entender la razón de estas. Tenemos que deshacer aquellas que nos limitan, no es tan difícil, se trata de sacarlas a la luz y cuando haces esto ves que puedes manejar y definir tu sistema de creencias, desechando unas y creando otras nuevas que jueguen a tu favor.

Nuestra mente es un misterio que gracias a la ciencia nos esta revelando sus secretos.  Es importante entender cómo funciona ya que no sólo es fascinante, sino a la vez crucial para lograr tener éxito en la vida.
Esta se divide en consciente e inconsciente.  La consciente controla todo aquello de lo cual tenemos el total control y consciencia.  Esta controla nuestra capacidad de razonar, memorizar, percibir situaciones, nuestra intuición e imaginación.
La mente inconsciente, es la parte de la cual no tenemos control sobre ella.  Es como nuestro "piloto automático" y hablando desde el punto de vista psicológico, es el almacén de todos nuestros hábitos, valores, experiencias y creencias a lo largo de nuestra vida.
Si nuestro cerebro es una mega computadora, nuestra mente inconsciente es el "software" que lo hace funcionar.  Una computadora no piensa, sólo responde de acuerdo a la programación que ha recibido.  Lo mismo sucede en nuestro cerebro.  La inconsciente no piensa, sólo actúa.  Por lo tanto, si la programación de la computadora (o de nuestro cerebro) no es la correcta o idónea, entonces los resultados tampoco lo serán.
La mente inconsciente es inmensamente poderosa, mucho más de lo que nos imaginamos y es por eso que controla el desarrollo de nuestra vida.  En la inconsciente se alberga la esencia de nuestro ser.
Todo en este mundo es el resultado de nuestras creencias,
- Hay una frase de Stone que dice "todo aquello que la mente del hombre pueda imaginar y concebir puede ser logrado".


El inconsciente y la imaginación: dos amantes apasionados y fieles
Por lo tanto, si queremos realmente cambiar nuestra vida, tenemos que revisar y reprogramar nuestro inconsciente de modo que queden neutralizados los condicionamientos que hoy actúan de una manera limitadora y que dificultan la realización de nuestros deseos.
Y es ahí, en esa revisión de condicionamientos, donde entra la gran herramienta de transformación, la imaginación y la creatividad


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